CAPÍTULO 3: CAMBIO DE PERSONAJES
Me
llamo Yog, nací en Moscú y tengo una mujer y dos hijas preciosas.
Madre
mía, que grande es el supermercado. Ya me imagino todo lo que podré encontrar
aquí, aparte de lo de Sasha, encontraré provisiones para mi familia, incluida
Helena. Pero ahora tengo que pensar en encontrar la madre de ella, la necesita,
Helena ha tenido que madurar antes de que pasara todo esto, cuando murió su
padre.
Bueno, voy a buscar todo esto, lleno la mochila de
pañales y leche, también un biberón, la otra, de provisiones para Tánia y
Sarah, y otra más pequeña, con provisiones para mí y Helena.
Oigo
un coche, será ella. Voy a salir, y era un coche pitando, lo van a oír los
infectados, me puse nervioso, miré al horizonte y me di cuenta de que ya lo
habían oído, eran cientos no, miles corriendo hacia mí, quise cerrar el
supermercado cuando vi a Helena corriendo hacia mí, pensé que no llegaría, pero
llegó y cerré el supermercado corriendo. Pronto
entrarán, pero vi una puerta de “salida de emergencia” y la abrí, salimos
corriendo de aquel infierno.
Yo
iba por delante de Helena, ya le dije que no viniera, estoy enfadado, ella
piensa que solo causa problemas, pero no es verdad.
Arranqué
el coche y abrí el maletero, vino corriendo y entró, nos dimos cuenta de que
había un chiquillo corriendo detrás de ella estaba vivo. También entró al
coche, estaba muy asustado, se llama Steven y es americano, vino a pasar unas vacaciones,
sus padres están muertos, vaya vacaciones. Es un niño rubio, y con ojos azules,
creo que Helena ya le ha echado el ojo encima, son críos.
Estamos
fuera de peligro, Steven se viene con nosotros, solo tardaremos unos días,
vamos a dejar las provisiones donde el refugio, el biberón, los pañales y
alguna que otra comida de lata.
Lo
dejamos casi todo allí, ellas lo necesitan más que nosotros somos tres y como
vamos a diambular por la ciudad en busca de Beatriz, Helena me ha dicho que es
muy guapa. Steven es un chico con suerte, menos mal que nos ha encontrado a
nosotros…
Fuimos a un edificio donde todo estaba
vallado, y habían muchas personas, me dijo Helena que aquí era donde trabajaba Beatriz,
seguro que está aquí, Helena está muy entusiasmada por encontrar a su madre de
verdad, la echa de menos.
Entramos
en aquel edificio, Helena estaba nerviosa, quería ver a su madre. Helena la
llamaba chillando sin parar, salió un hombre, castaño metro ochenta… lo típico
de un hombre valiente, pero no lo era. Tenía a una mujer delante suyo, estaba
embarazada, era la madre de Helena, Beatriz. Helena corrió hacia ella,
emocionada, le tocó la barriga y le preguntó:
-Mamá!
¿Tuyo?¿de quien? Pero…
Tranquila,
hija. Es de este maravilloso hombre, se llama Sergio ¿sabes?, me ha protegido
mucho, o yo a él, no sé que decirte, bien bien, los dos nos hemos protegido
mutuamente, es muy bueno ¿sabías?.
También
la madre estaba muy nerviosa.
-Yo
soy Yogoslov, encantado de conocerte, la verdad es que no pensaba que eras así.
Beatriz
se rió del comentario que yo dije, y era verdad, no pensaba que era así.
Helena
estaba entusiasmada por haber encontrado a su madre, después de todo este
tinglado del apocalipsis. Ahora, rápidamente, tenemos que salir de aquí por que
si no vendrán los humanos infectados, Helena chilló demasiado. Era tarde,
cientos de ellos ya estaban subiendo por las escaleras, y algunos bajaban, por
que en el piso de arriba también había, tendremos que correr.
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